martes, 22 de enero de 2019

DE LAS AVENTURAS DE LAGARTO EN LA LIBRERÍA LA OTRA


El sábado 19 fuimos a presentar nuestro cuento a la librería La Otra de Valladolid. Cuando llegamos nos dimos cuenta de que habíamos olvidado las ilustraciones de tela en Cantalejo. ¡A 90 km de la librería!
Después del sofocón, y gracias a la cálida acogida de Arantxa, convertimos el despiste en ingrediente emocionante de esta especial presentación.
¿Sería capaz un vecino de Cantalejo de encontrar la caja con las telas, dárselas a una taxista y que esta se presentase en la librería en un tiempo record para que las autoras pudieran contar a los niños de Valladolid el cuento?
Así empezó la intervención. ¿Lo conseguirá?-pensaba Alonso. ¿Será verdad lo de la taxista?-cuchicheaba Miguel a Álvaro. Estos cuentacuentos tienen una inventiva…- decía para sí el novio de mi compañera Julia.
Nos presentó Juan. Tomamos la palabra. Hablamos de lo que maestros y padres podían trabajar con el cuento y hasta de los orígenes del lenguaje…
Los niños, de vez en cuando miraban por la ventana a ver si veían un taxi y llegaba la caja y la taxista.
Seguimos hablando de lagartos, de costura, de la dignidad de los rotos, del roto más grande de todos los rotos que es la muerte…
Los niños, escuchaban, atentos, a ver si oían derrapar el coche de la taxista que tenía que cumplir la misión de traer las telas a las contadoras de cuentos.
¡Pero nada! ¡No llegaban!
Entonces la autora como vio que las niñas y los niños parecían inquietos les dijo:
Como ya hemos hablado del Lagarto y del roto y hasta del origen del lenguaje y se nos han acabado las palabras para la presentación, tenemos que tomar entre todos una importante decisión. Tenemos dos alternativas y vamos a votar.
A)     Podemos hacer una pausa y esperar a que llegue la taxista con las telas.
B)      Podemos no esperar y contar el cuento de papel.
Salieron veintisiete votos a favor de A y tres a favor de B. Álvaro le dijo a Miguel: ¡Era verdad lo del taxi! El novio de Julia susurró: ¡No me lo puedo creer, estos de Segovia, se lo han dejado de verdad!
Y en estas, se oyó un coche derrapando, sonó el móvil. La escritora lo cogió y sonrió. La ilustradora salió a la calle. La taxista le dio las telas. La ilustradora dio un abrazo a la taxista y los niños aplaudieron cuando apareció la cajita de madera con las ilustraciones en la librería.

Entonces se hizo el silencio:
“Lagarto tenía cuatro patas, un abuelo alegre y unos ojos muy grandes para mirar a las nubes y a los renacuajos….”

4 comentarios:

  1. ¡Toda una aventura, cargada de tensión y xon un final feliz! Gracias por todo el arte que tenéis familia :)

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  2. U abrazo. Como salió referzado el cuento tu

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  3. La imaginación hecha realidad.Que bonito. Todo es posible cuando el "GENIO"y el "INGENIO" caminan al unísono. De la metáfora del cuento del lagarto, precioso por cierto para paqueños y grandes,dio lugar a que se abriera un debate
    un debate entrambas generaciones muy pedagogico "someter a votación la opinión de los asistentes al acto sobre que hacer si no llegaban
    Las telas en cuestion . Como justificar el olvido de esas telas?Ahi aparece la imaginación , el ingenio. Hacer un relato parecido a un uento pero, veridico. Fue estupendo me gustó mucho.

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